Cómo defender tus necesidades alimenticias mientras viajas

Viajar debería estar lleno de nuevas experiencias, no de ansiedad por la comida.

Para muchas personas, planificar un viaje significa buscar vuelos, reservar hoteles y crear un itinerario. Pero si vives con alergias alimentarias, enfermedad celíaca, diabetes o simplemente sigues una alimentación específica, hay una lista adicional de cosas que debes considerar.

La buena noticia es que puedes disfrutar de cualquier destino sin poner en riesgo tu bienestar. Solo necesitas prepararte y, sobre todo, sentirte con la confianza de defender tus necesidades.

Porque no debes sacrificar tu salud para disfrutar tus vacaciones. 

Bali, Indonesia | Photo by Eva Valdebenito

Tus necesidades alimenticias son válidas

Muchas personas sienten pena al hacer preguntas en un restaurante o al pedir modificaciones en un plato. No deberías.

Subiré algo que me pasó durante un viaje a Filipina en las redes. Algo que aprendí es que en muchos lugares la gente está contenta de ayudarte solo tienes que saber decirle lo que necesitas. 

Ya sea que tengas una alergia alimentaria, enfermedad celíaca, diabetes o simplemente hayas elegido una forma de comer que te hace sentir mejor, pedir lo que necesitas no es ser "complicado". Es cuidar de tu salud.

La mayoría de los restaurantes quieren ayudarte. Cuanta más información les des, más fácil será ofrecerte una alternativa segura.

Antes de viajar

Una buena experiencia comienza mucho antes de subir al avión.

Investiga la gastronomía del lugar

Conocer la cocina local puede evitarte muchos inconvenientes.

Por ejemplo, si viajas a Vietnam, es útil saber que muchos cafés preparan el café vietnamita tradicional con leche condensada. Incluso si pides tu bebida "sin azúcar", es posible que continúe siendo muy dulce porque la leche condensada ya viene incorporada a la receta.

Entender estos detalles te permitirá hacer preguntas más específicas, como:

"¿Puede prepararlo sin leche condensada y sin azúcar?"

Pequeños conocimientos como este pueden marcar una gran diferencia.

Marbella, Spain | Photo by Eva Valdebenito

Aprende las palabras que realmente necesitas

No hace falta hablar el idioma.

Pero sí es útil aprender algunas palabras y frases esenciales:

  • Sin gluten

  • Sin azúcar

  • Alergia

  • Celíaco

  • Sin lácteos

  • Sin nueces

  • Contaminación cruzada

  • ¿Qué ingredientes tiene?

Estas frases pueden ayudarte a comunicarte rápidamente cuando el inglés no sea suficiente.

Guarda tarjetas con tus alergias

Las tarjetas traducidas pueden ser una gran herramienta. Utiliza tools como ChatGPT o Claude para prepararte una tarjeta que puedes imprimir, también hay muchos expertos en estos temas que te venden fichas personalizadas para el país adonde vas. 

Llévalas impresas o guarda capturas de pantalla en tu teléfono.

No dependas únicamente del internet. El Wi-Fi y la señal móvil no siempre estarán disponibles cuando más los necesites.

Contacta tu hotel antes de llegar

Si tienes restricciones importantes, escribe al hotel antes del viaje.

Muchos hoteles pueden adaptar desayunos, recomendar restaurantes o incluso guardar alimentos especiales para ti.

Lleva snacks para emergencias

Los retrasos, excursiones largas y aeropuertos pueden hacer que encontrar una comida segura sea más difícil de lo esperado.

Llevar algunos alimentos contigo puede darte tranquilidad y evitar decisiones impulsivas cuando tengas mucha hambre.

Siempre viajo con barritas de proteína, proteína en polvo, fibra en polvo, etc. 

New York, New York | Photo by Eva Valdebenito

Conoce los números de emergencia

Dedica unos minutos a investigar los servicios médicos y números de emergencia del país que visitarás. Yo ubico el hospital o la sala de emergencia más cercana de adónde me iré a quedar. 

Esperamos que nunca los necesites, pero te habla una chica que ha estado hospitalizada por alergias básicamente en todos los continentes. 

Es mejor tener esa información antes de salir.

Si el viaje es largo, busca alojamiento con cocina

Si vas a pasar varias semanas en un destino, una cocina puede cambiar completamente tu experiencia.

Podrás preparar algunos desayunos, cocinar cuando lo necesites y tener mucho más control sobre los ingredientes que consumes.

En el restaurante

No tengas miedo de hacer preguntas.

Algunas que pueden ayudarte son:

  • ¿Qué ingredientes contiene este plato?

  • ¿Se prepara por separado?

  • ¿Utilizan los mismos utensilios para otros alimentos?

  • ¿La salsa contiene azúcar?

  • ¿Puede prepararse sin este ingrediente?

Hacer preguntas no incomoda. Al contrario, ayuda al restaurante a ofrecerte una mejor experiencia.

Empaca de forma inteligente

Un pequeño kit de viaje puede hacer una gran diferencia.

Considera llevar:

  • Snacks altos en proteína.

  • Mantequillas de nueces (si son adecuadas para ti).

  • Electrolitos sin azúcar.

  • Galletas libres de gluten.

  • Algunos de tus snacks favoritos y seguros.

  • Fibra, ya que los cambios de rutina pueden afectar la digestión durante un viaje.

  • Magnesio, especialmente si sueles dormir mal cuando cambias de zona horaria. Dormir bien también ayuda a controlar el apetito y los antojos.

  • Tus medicamentos habituales y, si es posible, investiga cuál es su equivalente en el país que visitarás en caso de pérdida de equipaje o una emergencia.

No tengas miedo de decir que no

A veces el restaurante no parece seguro.

A veces nadie entiende exactamente lo que necesitas.

Y a veces simplemente no vale la pena correr el riesgo.

Decir "no, gracias" también es una forma de cuidar de ti.

Viajar consiste en crear recuerdos, no en pasar parte de tus vacaciones recuperándote por haber comido algo que sabías que podía hacerte daño.

Viajar también puede ser una oportunidad para descubrir nuevos sabores

Tener restricciones alimenticias no significa perderte la gastronomía local.

Al contrario.

Con un poco de preparación, curiosidad y comunicación, puedes descubrir mercados, ingredientes y recetas que quizás nunca habías probado.

Muchas veces, esos descubrimientos terminan siendo algunos de los mejores recuerdos del viaje.

Una de mis cosas favoritas cuando estoy viajando es tomar clases de cocina. Muchos lugares tienen muchas opciones para clases culinarias que son libres de gluten, muchos también acomodan tus necesidades. 

Clases favoritas que he tomado: Pad Thai en Chiang Mai, Mama Florence, atelo in Switzerland.   

En Caña y Canela creemos que todos merecen disfrutar de la gastronomía 

Lo mejor de la bolita del mundo es comer algo delicioso. El tener una alergia, diabetes o alguna otra sensibilidad no debe limitar tu habilidad de disfrutar de lo bueno del mundo. 

Creemos que una restricción alimenticia nunca debería impedirte celebrar, viajar o compartir una buena comida con quienes más quieres.

Por eso elaboramos productos con ingredientes cuidadosamente seleccionados y opciones pensadas para diferentes estilos de alimentación, para que comer bien sea una experiencia que puedas disfrutar tanto en casa como en cualquier parte del mundo.

Amsterdam, The Netherlands | Photo by Eva Valdebenito





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